EL BURIL

El Buril es una de las herramientas más antiguas de la humanidad, protagonista del arte paleolítico, en el año 40000 AC. Y se usaban para tallar las paredes de piedra, mediante golpes. Estas primeras herramientas no eran de acero templado como las de hoy en día utilizadas para joyería, sino de piedra, madera o hueso, pero cumplían la misma función, hacer una incisión sobre una superficie para dejar una huella.

El buril de grabado recuerda en su forma a un arado, y el grabador lo utiliza de una manera semejante; haciendo surcos sobre la plancha, de manera que cuanto mayor es la presión que ejerce, consigue realizar una incisión más profunda sobre ella, lo que provocará que se aloje luego una mayor cantidad de tinta. Los surcos producidos por el buril retendrán la tinta que posteriormente pasará al papel al impresionarlo en el tórculo o prensa. El buril logra realizar líneas más nítidas y moduladas. Si bien hoy en día este uso carece de utilidad ya que conseguimos copias en papel mediante técnicas como las fotocopias y otras impresiones en muy poco tiempo, nadie puede negar la calidad de reproducción que se logra mediante esta técnica.

Ahora bien: debemos diferenciar entre buriles para grabado y buriles para engarce, que son los mismos buriles pero preparados de distintas maneras adaptándose al uso que estos van a recibir, los de grabado nos permiten mejor libertad de movimiento, para lograr modulaciones en la línea, y de estos los hay de varios tipos para lograr diferentes trazos.

Buriles de engarce

Buriles de grabado